lunes, 13 de junio de 2011

Esperanza respira profundo y deja llenar su nariz con el olor a café que sale de su taza. Esperanza mira por la ventana caer las gotas de rocío de la medianoche. Esperanza no tiene nada más que perder.
Esperanza soñaba un mundo mejor y los cuerdos de atar le cortaron las alas*. Esperanza quería ser artista y terminó entre libros de Freud y de explicaciones científicas. Esperanza juega a imaginar y soñar su mundo perfecto preguntándose si alguna vez sucederá.
Esperanza no baja los brazos y sigue soñando. Esperanza espera un principe azulque la rescate de este lío. Esperanza prefiere cerrar los ojos antes que ver la realidad que duele. Esperanza tiene esperanzas de que un día su mundo cambie y tome el rumbo que ella siempre imaginó.
Esperanza bebe un sorbo de su café y sigue soñando. ¿Donde está la realidad? ¿Donde está el mundo soñado? ¿En qué vuelta de la esquina está el amor de su vida? ¿Quién se equivocó y la puso en el camino distinto de donde debería estar hoy?
Esperanza entiende que esta vida no es la suya. Esperanza sabe que su destino está en el arte de la música, la actuación y en el arte de brillar. Esperanza toma su libro, intenta concentrarse para poder estudiar. Esperanza ya no sabe qué es mentira y qué es verdad...

*ya lo dijo Sabina
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