martes, 25 de mayo de 2010

Dicen que cuando realmente se encuentran las cosas no es cuando las buscas, sino cuando estás buscando otras diferentes.
Entonces aparece aquello que hacía tiempo que buscabas y no conseguiste encontrar. Y piensas "ah, ahora sí, ¿no?"
Y hay veces, creo yo, que cuando esto pasa y encuentras algo del pasado que no andabas buscando esta vez, te das cuenta de que es incluso mejor que lo que buscabas. O no, quién sabe.

La otra noche, tratando de olvidar el motivo que hace que me ahogue al respirar por las noches, que tenga pensamientos tristes, temblores, estrés y unas lágrimas mucho más pesadas, anduve tonteando y jugando con unos botoncitos tratando de no pensar.
Entonces alcé la vista y allí estabas tú. Me sonreíste.
Hacía tanto que no te veía que casi se me había olvidado el color de tu pelo. El brillo de tus ojos. Hacía mucho, muchísimo que no te pensaba. Y me miraste con tu sonrisa pícara y el mechón que tanto adoraba se deslizó por tu frente y aterrizó delante de ti, haciendo de interferencia a tu mirada.
Y casi sin darme cuenta, volví a dejar que deslizases tu dedo por los rizos negros de Lindsay Cardigan.
-¿Y si lo intentamos otra vez?
Por primera vez en muchos días, volví a sonrojarme al sonreír.
onkeydown='return checartecla