Tendría que haberle hecho caso, y así saber bien cómo era en realidad tu frente, tu lengua y tu falda. Por suerte me subí a un tranvía
justo cuando me iba a atar a las vías, que me dijo "Campeón, puedo ayudarte en tu elección".
Pero te advierto que este tren consejero,que no sabe lo que es mirar atrás,
me ha dicho que en tu estación no va a parar.